1 No me preguntes por mi pasado ni interrogues este momento. Yo soy la hoja caduca que nace y marcha marchita en septiembre. Nunca abracé el árbol más que al nacer en primavera. Recoge el cuestionario, por favor, y acepta... mis vuelos. 2 Intento detener el reloj y retenerte en cada beso. Intento emborrachar tu piel al filo de la voz de mi deseo. Intento robarle a un instante la felicidad que hoy siento. No quiero despertar esta noche y decirte que yo soy... un sueño. 3 No me encaja tu pieza en mi puzzle ordenado sobre mi acantilado. No cabe tu maleta dentro de mi armario. No sé dónde poner ese ramo de flores que inunda mi casa. No busques calendarios para marcar el sábado del vestido de cola camino del altar. Nuestro amor tiene fecha de yogur caducado. Lo tomas o lo dejas, lo dejas o no está. 4 Yo arrojo los relojes al vacío de las horas y tú buscas una brújula para ponerte en mi ruta. ¡Déjame en paz! No resisto las preguntas, el anillo que me ata a un libro de familia, el proyecto de un hijo. Yo soy libre. Tú yo yo para ti somos un conjunto indivisible, para mí seguimos siendo dos impares divisibles en número par impar. Quiero volar. Deja suelta mi cometa para poder regresar. Precio: 36 euros |
lunes 16 de noviembre de 2009
Una hoja en vuelo
jueves 5 de noviembre de 2009
Un brazo sin pan
1 Eran tantos que dejaron la mesa vacía con las miradas. Encogió el pan. Marchó el agua. Alguien recordó el vino que faltaba. Nadie habló de carnes. Callaban. Quedaban. Miraban. El blanquísimo mantel era una pista de nieve para los cubiertos. Un niño hizo un trineo con dos tenedores. Los viejos rezaban. Se levantó la mujer y multiplicó los platos. Comieron. 2 Cayó enterrado entre los brazos. Había muerto. Un "señor" había muerto. Se abrió el Cielo. Dios, la Virgen, los santos, el mismo Jesucristo lo acogieron. Ya estaba en el Cielo. Abrió los ojos a la vida eterna y tuvo miedo, mucho miedo, infinito miedo. No había criados en el Reino. Lloró por ellos. 3 El niño conoce por primera vez la pobreza en su cara y la madre descubre un brazo sin pan. Señala el niño la tela zurcida y dice la madre: bordados, mi amor. El niño descubre los pechos sin leche y le cae lluvia de quien lo parió. Señala el niño dos grifos abiertos bajo las dos cejas castañas marrón. No lloro, mi niño, es la emoción. 4 Le reza a Dios con los dedos en silencio y el alma en oración. Es cierto que Dios existe, así lo dice una flor. Mira en si y sólo encuentra Fe en su gran Creador. Dios lo quiere, sea dicho, pobre, sencillo, un dolor. Bienaventurado es él enchido de tanto amor. Mira qué flores, los árboles, ese prado tentador, un pájaro que le trina, margaritas sí o no. Tanto Dios le ha regalado que no le pide calor. ![]() CAMISETA TÚNICA PRECIO: 12,74 EUROS ES UN PRODUCTO DE: |
viernes 9 de octubre de 2009
Momentos
1 Hiciste un alto en tu guerra y quedaste pintado en el lienzo de tela. El mundo era bello. Un árbol hacía de paraguas verde. El caballo lamió tus botas buscando una vaca muerta. Tú seguías perdido en tus pensamientos. El mundo era bello. 2 Desnudan el mar con su desnudez retando a las olas a quedar de pie. Uno y dos son tres. El primero nada, el segundo mira, el tercero toca la tierra que pisa. Uno y dos son tres. Las olas rehuyen al trio infantil temiendo ataudes de nieve comer. Uno y dos son tres. 3 Iban a caer con un padrenuestro rezado por monjes "no me matarás". Iban con el alma libre de pecado hacia el más allá. Iban al abrazo del Cielo infinito con la puerta abierta en un paredón. Iban tan despacio que uno gritó: aquí yo espero un tiro de amor. 4 Se amaron hasta morir en el último intento de hacerse esposos delante de Dios. Hoy los llora la suegra, y la abuela, y la madre, y una vecina que los comprendió. Hoy derrumba su cuerpo la amiga del alma sobre el ataúd. Parece imposible que acabe una boda en la última celebración. |
jueves 1 de octubre de 2009
Los días que amé
1 El último sitio y la soledad son el abrazo del pasado perenne. Fueron ellos... Ahora otros viven un capítulo idéntico. Quisiera gritarles desde sus fragmentos, decirles que se acaba con la página triste el último beso. Se van... Ya no puede teñir su cielo azul con sus nubes negras. Calla... y se va arrastrando su equipaje tras ella. 2 Ya no se siente la misma mujer, ni nunca fue ésta que el espejo ve: un fondo de armario estrenado en nuevos vestidos iguales a los que vistió. Derrumba su yo al pensar en él. No existe. No está. ¡Qué duro es perder! Agarra el espejo y se rompe en él dejando un río corriendo a sus pies. 3 Sólo le queda la paloma lenta de la libertad, y le pone alas, y la hace volar. ¿Qué importa el precio si vuela sin más? Arriba, arriba; ¡Ay que se me cae! Viene un avión y une una ala al ala metal. Ahora su vuelo es como silbar: muy fácil, muy fácil, y más lo será. 4 Se refugia en el parque donde hablan los recuerdos. han pasado pocos años. han llovido muchos hechos. Pasea el escenario donde vivió los momentos que huyeron como el viento en su último recuerdo. Él se fue. Nada le queda. Es un cero que no encuentra una cifra a su derecha. Es viuda de sus sueños. |
miércoles 9 de septiembre de 2009
Te quise a morir
1 Yo te quería cuando Casanova habitaba en ti. Eras un velero anclado en mi playa los martes y jueves, y no me importaba tu ruta los días lejanos de mí. Llenaba tu ausencia con besos de otros, llenabas mi ausencia con otros aromas; libertad me dabas, libertad te di. 2 Quisiera recuperarte un martes, un jueves en él que amé. Te quise a morir. Fuiste mis suspiros, la meta, la vida, hasta el porvenir. Te quise a morir. Yo quería un barco de idas y vueltas, la vela sin nombre, el puerto en mí. 3 Prefieres el mantel y la somnolencia a la vida loca que yo te ofrecí. Yo quería todo, menos una llama en la chimenea, no quería álbum, prefería el monte, los días de risas, champán y placer. Yo quería el brillo de mi estrella rota en el alto cielo subido a ti. Yo quería tanto, tanto, tanto, tanto, que todo perdí. 4 Ya no eres él y yo sigo siendo la que conociste cuando me inicié en las malas artes que jamás dejé. Sigo disfrutando sola los naufragios durmiendo arropada por versos iguales, dejando el reloj clavado en las seis. Cambio las chaquetas, pongo otro jersey, tejo con mis dedos fuera del papel. Te busco y encuentro él que no busqué. |
lunes 31 de agosto de 2009
Mi reverso en tu certeza
1
Me pintas tan distinta, tan idéntica al reverso que no puedo decirle a tu cuadro: yo soy ésa.
Esas manos no son mías, ni lo es el continente. No reconozco mi risa en los labios que me dejas.
Llenas de oro mi bolso hasta ponerme una mina en la cartera que canta coplas con la calderilla.
No, amor, yo no soy ésa con cara de Mona Lisa. Tampoco soy por la noche el Leonardo que pinta.
2
Mi cielo es tu cielo, y el suyo, y el de ellos. Tantos cielos como infiernos tú y yo estamos viendo.
¿No descubres una nube en el rayo que calienta? Mira, mira, esas gotas que arrastra la corriente.
Allí van en un rosario nadando los padrenuestros de quien ora al que escucha sólo las plegarias verdes.
Van hacia el mar de la nada Donde el cielo es un infierno.
3
Estaba escribiendo un guión idéntico a la fantasía que tienen mis versos.
Llegaste, venciste, te hiciste el dueño de ella hasta convertirla en mujer-juguete.
Mírale el cuerpo. No huele a hembra. Es nada, mi nada, un juego de pobre poeta.
Agarras los folios. Acabas creyendo. No sé si soy Cristo o la Magdalena al verte entregado a mis Evangelios.
Me pides más prosa, más letras, más texto.
4
Buscas y rebuscas y te montas una moto.
Son las ruedas las que corren los más veloces kilómetros, el viento es gasolina, los neumáticos colchones.
Dicen que hueles incienso cuando rugen los motores y aquella que se acerca o es monja o es hombre.
Saltas una autopista porque has visto una paloma. Frenas lamiendo el semáforo rojo fuego, rojo carne, rojo... ¿hombre?
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lunes 24 de agosto de 2009
Soy la que no ve el espejo
1 Casi me atrevo a hacerte una proposición que dicen indecente. Hoy soy llama. Tú desierto. Mi cabeza se incendia con el viento. Ya me atrevo. Tú respiras mi aliento y no crees que la nieve tiene fuego. No pensabas que yo fuera Magdalena. Ahora crees, y despiertas, y me miras, y te dejas. 2 He soltado la melena sobre tu cuerpo desierto hasta que la noche es día y el día un nuevo encuentro. Soy la que no ve el espejo, un volcán, un gran incendio. Te derrito, me supero, voy y vengo como el viento. No preguntes, calla ahora mientras no me arrepiento. 3 Mañana me vestiré con el traje seriedad. Hoy no lo tengo. Sólo emana de mí el fuego, los decibelios rompen el techo dejando los ladrillos al rojo nuevo. Me miras, me descubres, te aterras al tenerme. Soy la otra, la malísima, ese yo que llevo dentro. 4 Me emborracho de ti hasta agotar la sed con tus abrazos. Eres como el champán en Navidades, una cerveza en el verano, un tinto en agosto, la horchata. Haces posible el imposible oasis. |



